Nuestros ojos se adaptan constantemente de manera automática a las condiciones luminosas sin que nos demos cuenta. La tecnología Automatic Picture Control de Bang & Olufsen hace lo mismo en su televisor. Un sensor incorporado en su BeoVision 11 mide los 360 grados de luz alrededor de la habitación. Este centro neurálgico reúne al instante los datos de luz que permiten al televisor ajustar automáticamente el color, la nitidez y el contraste del mismo modo que nuestro cerebro adapta la vista a los cambios de luz.
Existe una enorme diferencia entre ver las noticias durante el día en una habitación repleta de luz y ponerse cómodo para disfrutar de una película a oscuras. El televisor Bang & Olufsen se adapta con naturalidad a esas distintas condiciones, ajustando constantemente su imagen para evitar que se esfuerce la vista. Se tiene en cuenta incluso la luz reflejada por las paredes blancas situadas detrás de su BeoVision 11 para garantizar una visión óptima.
En Bang & Olufsen, el disfrute del espectador es nuestro objetivo final. Nuestros ingenieros de imagen saben que la auténtica calidad reside en la perfección hasta en el mínimo detalle. Por medio de un meticuloso análisis de la compleja y precisa interacción entre los ojos y el cerebro, han optimizado el contraste de la imagen hasta el último píxel con el fin de conseguir el equilibrio ideal entre luz y sombra. Desde la estrella más brillante hasta la noche más oscura, nos aseguramos de que sus ojos no se pierdan nada.
Las imágenes con bajo contraste son enormemente agresivas para la vista, porque nuestra mente se esfuerza por identificar formas y detalles. El contraste adaptativo utiliza algoritmos increíblemente sensibles para mejorar la imagen, revelando detalles en zonas de la pantalla que, de otro modo, quedarían perdidas en la oscuridad.