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Tradición

Todo sobre el aluminio

La curiosidad fue el punto de partida para el trabajo pionero de Bang & Olufsen con el aluminio.

  • Cilindros de aluminio en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Primer plano del acabado de aluminio en la parte superior de un altavoz Beolab 50

Una tradición de innovación en los materiales

¿Por qué aluminio?

La curiosidad. Este fue el catalizador del trabajo pionero de Bang & Olufsen con el aluminio. En 1955, cuando lo convencional en la industria era utilizar metales pesados como el cadmio, el cromo y el níquel en los productos de audio, los ingenieros de Bang & Olufsen estaban intrigados por las posibilidades del aluminio, un material que era fuerte, flexible, liso y resistente a la corrosión. Hoy en día, las superficies de aluminio pulido como un espejo se han convertido en parte integrante y omnipresente de la estética de diseño Bang & Olufsen. "El aluminio ha tenido un papel crucial, no solamente en el rendimiento de nuestros productos", afirma Ib Kongstad, "sino también en cómo están diseñados".

Bien lo sabe Ib. Desde que se incorporara a Bang & Olufsen en 1984 como ingeniero químico, ha trabajado como especialista técnico en anodización, es decir, el tratamiento superficial electromecánico del aluminio. Este proceso, que tiene lugar en la fábrica de la sede central de Bang & Olufsen, en la población danesa norteña de Struer, crea una resistente capa de óxido que le aporta a las superficies su atractivo brillo y las hace duraderas.

Una representante Bang & Olufsen muestra la refinada artesanía de un pedazo de aluminio en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca

Los entresijos de la fábrica

La Fábrica 5

Dentro de la Fábrica 5, la banda sonora la ponen cortadoras, trituradoras y transportadoras de acero, mientras que las líneas amarillas sobre el suelo gris muestran los terminales de trabajo en los que se transforman chapas y tubos de aluminio con el saber hacer de un alquimista. Primero, el cepillado y pulido. Ib señala el panel táctil del auricular del inalámbrico Beoplay H8i para demostrar cómo el pulido crea en el aluminio una estructura similar a la de una espiral, los reflejos que emanan del centro se arremolinan como una brillante rueda de la fortuna cuando se gira.

Sobre el suelo de la fábrica hay estantes de acero con componentes de radios, televisores y sistemas de audio para automóviles. Hay pistas de aluminio negro que separan las telas para cubiertas del plástico que se utiliza en el altavoz Beoplay A9, cajas acústicas para sistemas de automóvil que se asemejan a los ojos de buey perfectamente pulidos de un yate, y las cajas acústicas en forma de tubo de Beolab 18 alineadas a la perfección con la elegancia y precisión de un escultor.

En uno de los tornos de última generación, la base cónica de Beolab 18, la que completa su diseño con forma de tubo de órgano, está tomando forma. Las virutas de aluminio se arremolinan dentro de la caja de la máquina a medida que se tornea y pule el aluminio, mientras el salpicar de un líquido espumoso (una solución de aceite al 6 %) se asemeja al de una lavadora.

El proceso de anodización

Una vez se han pulido los artículos y los perfiles de aluminio extruido, se cargan en el corazón de la fábrica: las instalaciones de tratamiento de anodización. Aunque se construyó en 1992, Ib afirma que "sigue siendo de las mejores del mundo". Desde el punto de vista medioambiental, el aluminio también fue un descubrimiento de talla mundial que permitió a Bang & Olufsen dejar de producir desechos de metales pesados para pasar a reciclar aluminio en lugares tales como fábricas de cemento.

Las instalaciones de anodización tienen 50 metros de largo y 50 cubas que contienen cada una 3.800 litros. Un carril en el techo controla tres grúas robóticas que elevan y bajan los componentes de aluminio montados en los tanques, moviéndose en sentido antihorario con un procedimiento meticuloso que comienza con el desengrasado (para retirar suciedad y aceite) antes de pasar a las etapas de destiznado, oxidación, tinte y sellado. Entre estos terminales existen tanques de agua para aclarar el material y mantenerlo húmedo en todo momento.

Si te sitúas en la plataforma de acero que hay junto a los tanques, puedes presenciar una actuación mecánica extrañamente seductora, al observar cómo los robots mueven los impolutos elementos de diseño por este ágil proceso para reforzar su superficie y rendimiento. Observo cómo las tapas de lente de altavoz de Beolab 18 se introducen en el agua, montadas una al lado de la otra como deportistas de natación sincronizada amarradas a soportes de titanio. Tras un pequeño chapuzón, una de las grúas de transporte levanta los soportes y los deposita en la mezcla de ácido nítrico del tanque de destiznado para retirar cualquier residuo alcalino que pueda haberse acumulado durante el grabado. A continuación, pasamos a la etapa de oxidación.

La coloración de los paneles, tapas, cajas y tubos es una técnica cuidadosamente coreografiada desarrollada por Ib y sus compañeros en respuesta a las visiones y exigencias de los diseñadores de Bang & Olufsen. El primer sistema de pintura mediante pulverización se construyó a principios de los 90 y se inspiró en el sector lácteo, donde también es crucial limpiar a fondo los tanques y eliminar todos los rastros de sustancias sobrantes.

“El aluminio ha tenido un papel crucial, no solamente en el rendimiento de nuestros productos, sino también en cómo están diseñados”.

Ib Kongstad

Especialista en tecnología sénior de Bang & Olufsen

¡Elija un color!

Uno de los primeros productos de Bang & Olufsen en incluir aluminio teñido fue Avant 28, un televisor de pantalla panorámica con un gran marco similar a una pared, un reproductor de cintas de vídeo y una banda de aluminio situada debajo del altavoz del panel frontal.

Ib recuerda cómo David Lewis, por aquel entonces director de diseño de Bang & Olufsen, se presentó en la Fábrica 5 con una petición singular. “Llegó y nos dijo que quería que el color de la banda de aluminio fuera del color de un ‘Burdeos joven’. También tenía que ser fresco y resistente a la luz solar. A veces, Lewis usaba ceras de colores para encontrar el tono perfecto. Superponía los colores y de repente decía: ‘¡Este es!’ Y ese era el color que teníamos que conseguir para nuestro sistema de pintura”.

En la sala de control situada junto a las instalaciones de anodización, varias pantallas de ordenador siguen el movimiento de los materiales de aluminio montados desde la zona intermedia del suelo de la fábrica hasta los diversos tanques. Los cuadros amarillos de la pantalla señalan el movimiento de las transportadoras robóticas, con la suavidad y eficacia de una torre de control aéreo, incluso si todo se controla desde un ordenador aparentemente sencillo que parece hasta demasiado humilde para el prodigio mecánico de esta planta.

Las tres versiones de los productos Beosound: aluminio, oro y bronce

“La tecnología puede conseguir la paz en el mundo”

En el marco de una ventana junto al ordenador, hay un carril de color rojo con un grabado en color oro claro: “La tecnología puede conseguir la paz en el mundo”. Son las palabras manuscritas del actor de Hong Kong Jackie Chan, gran admirador de Bang & Olufsen desde hace más de 35 años, que visitó la Fábrica 5 en 2012. Cuando Chan entró en las instalaciones de producción, se arrodilló y besó el suelo de la fábrica, afirmando que estaba tan limpio como el de un restaurante. A cambio, recibió un televisor Beovision 10 con esas mismas sabias palabras que nos dedicó durante su visita.

Ib ha trabajado con diversos artistas a lo largo de los años, incluyendo la prestigiosa pintora y escultora estadounidense Miya Ando, que creó una serie de marcos de aluminio a juego con los altavoces por encargo y teñidos a mano de Bang & Olufsen. El aprecio de estos artistas por el trabajo artesano de Bang & Olufsen y su colaboración con el equipo de la Fábrica 5 ha sido una gran fuente de inspiración en su afán por seguir desarrollando el potencial del tratamiento superficial del aluminio. “Seguimos teniendo libertad para buscar dónde está el límite”, afirma Ib. “Nos acerca a la vanguardia de aquello que es casi imposible”.

  • Aros de aluminio en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Una representante Bang & Olufsen muestra la artesanía de la cubierta de aluminio de un Beosound 1 en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Componentes de Beosound 1 de aluminio en bruto en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Reflejos de las piezas de aluminio en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Diferentes acabados de los productos de aluminio en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca
  • Beosound 1 almacenado en la fábrica de Bang and Olufsen en Struer, Dinamarca

Haciendo posible lo imposible

La principal motivación de este equipo es hacer posible lo imposible. Aunque los componentes de audio se observan en etapas aisladas de su desarrollo (una rejilla de altavoz para vehículos de color gris metalizado, el marco pulido en bruto de un terminal a distancia), aquí es precisamente donde se lleva el rendimiento al límite. Este es el motivo por el que los diseñadores acuden a los especialistas de revestimiento anódico de la Fábrica 5 al inicio de la fase de desarrollo.

“No existen los límites”, añade Ib. “No nos gusta decir que no. Nuestro negocio está impulsado por los diseñadores y ese es precisamente el motivo de que seamos la fábrica de aluminio más avanzada. Y eso es porque nuestros diseñadores nos empujan a explorar nuestros límites. No podríamos subcontratar esta clase de producción a cualquier otra empresa... Saldrían espantados”.

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