Bang & Olufsen Carro vacío
Televisor Beovision junto a una silla negra sobre un suelo de madera

Philippe Zdar

¡Hágase la luz!

  • DISEÑO

El músico francés Philippe Cerboneschi, miembro del dúo parisina de música electrónica Cassius, nos abre su casa para charlar sobre la vida, la música y sobre una multitud de lámparas.

El músico francés Philippe Cerboneschi o, como es más conocido por el público, Philippe Zdar, es uno de los dos miembros del dúo de música electrónica Cassius y un aclamado productor musical que ha trabajado con bandas como Beastie Boys, Phoenix, The Rapture y Chromeo y artistas como MC Solaar, Cat Power y Sebastian Tellier. La casualidad llevó a un joven Zdar a comenzar a trabajar en un estudio de grabación, donde fue avanzando hasta convertirse finalmente en un ingeniero de sonido, y fue durante estos años formativos cuando conoció a Hubert Blanc-Francard, también conocido como Boom Bass, el otro componente de Cassius. Publicaron su álbum de debut, Cassius 1999, con gran éxito de crítica y público, y este inicio artístico coincidió también con el comienzo de su andadura como colaborador de Phoenix, otro referente destacado del nuevo y popular sonido electrónico parisino. Como él mismo dice, solo es “un tipo francés corriente que trabaja en el mundo de la música”.

  • Salón con un sofá beige, una escalera de metal y una estantería blanca llena de coloridos libros
  • Salón con vista trasera de un sofá gris, escalera de metal y grandes ventanas

Nos encontramos en el octavo distrito de París, donde Philippe vive con su familia. Hemos venido a charlar con él de su vida... y de cómo vive. “Para mí es muy importante que mi hogar sea funcional”, afirma Philippe Zdar, y añade, “pero para mí el aspecto más importante es la estética. Pasa lo mismo con mi estudio: tiene que ser funcional, pero también dar buenas sensaciones. Viajo mucho, tengo niños, y echo de menos mi hogar porque paso mucho tiempo fuera de casa y, cuando estoy de vuelta al fin me gusta sentir que este es mi nido”.

“Estoy obsesionado con las luces y con poder encenderlas todas. Solía vivir en un apartamento donde me llevaba diez minutos apagarlas todas cuando tenía que salir. Tiendo a poner luces en todos lados”, explica risueño.

Zdar viaja por el mundo debido a su trabajo, y nos cuenta que siempre prefiere ir a hoteles de estilo más antiguo, porque le dan bienestar emocional. “No necesito que todo a mi alrededor sea perfecto, pero el lugar necesita tener su propia alma”. Hay cierto hotel al que voy, y no me gusta la decoración, pero el ambiente es bueno, y me gusta ir allí solamente por eso. Puedo sentir los años pasados y todas las historias de la gente que se aloja allí.”

  • Lámpara beige colgada de una estructura negra delante de una pared blanca con un cuadro
  • Silla negra frente a un gran espejo y junto a una escalera de metal
  • Comedor con mesa de madera y sillas negras y metálicas
  • Cocina con encimera negra y naranja, tres taburetes y un fondo gris

Al explorar el apartamento de Zdar es palpable que tiene una relación muy especial con las lámparas. Su interés por la iluminación comenzó a una edad temprana. “Todo comenzó en la cocina, cuando era un crío”. La casa en la que crecí era preciosa y no me di cuenta entonces porque cuando eres niño no te fijas en esas cosas. Cuando me hice mayor las cosas cambiaron y me fijé en todas las bonitas lámparas y colores del apartamento de mi madre”, explica pensativo. “Cuando llegué a París a la edad de 18 años, comencé a comprar lámparas. Compré la primera, y mi habitación era fácil de decorar. Entonces me compré un piso, y después un estudio de grabación y, con ello, muchas más lámparas”.

“Te sientes mejor cuando estás en casa y se encienden las luces”. Por la noche, esté triste o contento, puedo controlar las luces y atenuarlas según necesite. Con 25 lámparas, creas un verdadero ambiente”, afirma mientras sonríe. “Esta obsesión con las lámparas empezó siendo yo muy joven, y como soy muy espléndido, no me queda dinero en el banco. Me lo he gastado todo en lámparas. Comencé a coleccionarlas antes de se hiciera popular, y ahora todo el mundo quiere comprar lámparas y los precios están por las nubes. Algunas de las lámparas se pueden incluso considerar como una inversión, pero no las compro para sacarles rentabilidad después. Compro lo que me gusta”.

  • Oficina con un escritorio y una silla de madera y metal, con Beosound a su lado en el suelo
  • Primer plano de libros y suculenta sobre un escritorio de madera oscura
  • Oficina con escritorio, silla gris y televisor beovision eclipse
  • Vista desde arriba de las ventanas del salón, silla verde y un carrito de bebidas

“Conozco Bang & Olufsen desde que era crío, y recuerdo que un amigo mío tenía un sistema de B&O”. Era impresionante y me dejó alucinado”, nos cuenta Philippe Zdar, y añade, “Pensé que esta empresa pasaría de moda, pero seguí cruzándome con ella, y así sigue siendo a día de hoy. Bang & Olufsen te hace soñar, y sé que mis hijos también van a soñar con ella. Su combinación de diseño y sonido es fantástica. De hecho, hace poco compré un BeoCenter de 1981, y sigue siendo tan maravilloso y relevante como el día que se lanzó al mercado”.